Un mito universal que trata de la inmortalidad del Alma y de la existencia de un Destino cósmico del cual el hombre debe participar de manera consciente y activa.
La antigua religión egipcia es una de las más completas y mejor conocidas en nuestros días, aunque sea superficialmente. Pero como cada momento histórico tiene una simbología y una apreciación diferente, más que juzgar el pensamiento egipcio, deberíamos observarlo a fin de captar el mayor número de elementos posibles de este enigmático Panteón.
El primer interés de Occidente por Egipto empezó con Herodoto, y aunque él no llegó a conocerlo más que en plena decadencia y casi desvirtuado, le asombró lo que quedaba de antiguas creencias y simbolismos. El mismo nombre del país era Kem o Kemi, que significa el País Rojo. La palabra «Egipto», que procede del griego, significa «lo desconocido».
En el largo camino de búsqueda del sentido hay lugares de remanso, donde poder calmar las ansiedades y los desconciertos. No se pueden localizar físicamente, o quizá sí, porque en sentido estricto pertenecen al territorio mental donde se forjan los descubrimientos espirituales que aportan cierto “valor añadido” a la vida de todos los días. La experiencia nos va orientando en nuestro tránsito por los laberintos y cuando más necesitados estamos de nuevas propuestas, nos suele conducir a la compañía de los clásicos.
Un equipo de investigadores está cuestionando la añeja creencia de que los seres humanos estamos diseñados para ser egoístas. En numerosos estudios, los científicos están amasando un conjunto creciente de evidencias que apuntan a que hemos evolucionado, y seguimos haciéndolo, para convertirnos en seres más compasivos y colaborativos en nuestra misión de sobrevivir y prosperar.
En el acto de estar erguido como una lanza que avanza contra el viento a través de la niebla, más allá de lo conocido y lo desconocido, reside el ser filósofo. Filósofo significa el enamorado de la Verdad, el enamorado de la Sapiencia, aquel que pone todas las cosas por debajo de la búsqueda de esa Sapiencia. Un enamorado tal vez no es un ser del todo inteligente, pero sí es un convencido de que va a llegar a la meta que se ha propuesto, alguien noble que trata con todas sus fuerzas de alcanzar aquello que se vislumbra más allá.